El zoológico de mi cabeza

el laberinto de mi mente, no me hago cargo de los extravíos

paz

Llegás, tuviste un día medio de mierda, medio infeliz el hijo de puta. Te encantaría llegar a la casa de ella, porque seguís teniendo 20 y los dos vivimos con nuestros viejos. No hablo de una rutina de vivir con ella y verla cuando llegás siempre, hablo de ir con una sonrisa a su casa, que no es rutinaria para vos, y verla.

Llegaste cansadísimo y te acostás con ella en su cama simple y hablan de las cosas de la vida, de ese día feo que ya pasó y el día laaargo que toca mañana. Pero ahora están los dos solos descansando uno en el otro y acariciandose, besandose, mirandose, gustandose. Y no importa nada más en el mundo, el tiempo no corre y hoy pasó hace una eternidad y mañana nunca va a llegar. Porque están juntos y no necesitan otra cosa, ni la quieren, porque así son muy felices. 

Es increíble como un ratito de eso es la mejor terapia desestresante y la forma más fácil de ponerte una sonrisa enorme en el medio de la cara. Todo eso te pone muy contento y mirás las cosas de otra forma, más alegre.

  • 14 Noviembre 2012